Por Manuel Araníbar Luna
“Para
que lo sepas, jovencito…”
Don David Zevallos, un longevo vecino de Francisco
Lazo (falleció a los 103 años) y uno de los primeros pobladores de Lince, nos
relató cierta vez que en su juventud se aventuraba a huaquear en compañía de
sus amigos.
- - Mira – me dijo –, estos huacos y otros
más que se fueron rompiendo con los años los obtuve huaqueando de amanecida.
Los pocos habitantes que vivíamos aquí nos zampábamos a las chacras y establos
de lo que hoy es Santa Catalina. En esos tiempos a nadie le llamaba la atención
ver a los muchachos huaquear en las ruinas preincaicas.
- - ¿Pero a qué huaca iban ustedes?
- - Para que lo sepas, jovencito, aquí
cerca quedaba la Huaca Limatambo. Los huacos se los vendíamos a los gringos en
el centro de Lima. Pagaban buen precio por ellos.
- - ¿A cuánto, más o menos?
- - Un sol.
- - ¿Un sol?
- - Es que ustedes no tienen idea de lo
que significaba un sol en esos tiempos. Uf, para nosotros era un montón de
plata. Para que te des una idea, el kilo de carne costaba cincuenta centavos. Al
otro lado de la vía estaban las chacras de la hacienda Limatambo en lo que hoy
es Balconcillo y Santa Catalina. De ahí sacábamos choclos y camotes, además comprábamos
huevos y leche en los establos. Y para que lo sepas, jovencito, en ese tiempo
no se le llamaba Lince, estos sitios se
llamaban “Hacienda Risso” y “Hacienda Lobatón”, dependiendo del lugar donde uno
se encontrara. El nombre “Lince y Lobatón” se les puso mucho después, o sea
casi ahorita…
La
Huaca enana…
Y hace unos diez años, escarbando en la web, encontramos
el nombre: “Huaca Limatambo”. Y luego de segundos que nos parecieron semanas,
del maravilloso click lanzó a la pantalla la foto que estamos presentando.
Era la desaparecida Huaca. Y estaba ubicada en lo
que hoy es… ¿quién lo adivina? Creo que nadie: ¡el colegio Melitón Carbajal! Un
poco más allá de la curvita donde pasa la Prolongación Iquitos, a la espalda
del legendario colegio de nuestra niñez,
se hallaba un pequeño promontorio, una huaquita a la cual los linceños viejos
le llamaban así: La Huaca Enana, la menor de un conjunto de tres huacas y la
única que se conservó hasta finales de los cincuenta. Estas fueron dibujadas
por el viajero George Squier a su paso por Lima. Como dato anecdótico, no
olvidemos que había otra huaca enana que en el parque Matamula, frente al
antiguo colegio fiscal de la calle Cápac Yupanqui. La huaquita desapareció con
la construcción del Parque de los Próceres de la Independencia.
Pero el Melitón no se construyó todo completamente
al ras. Prueba de ello es el desnivel de
casi cinco metros entre las avenidas Yerovi e Iquitos. Ese tipo de desnivel lo
encontramos también en la Catedral de Lima, puesto que esta se construyó sobre
una inmensa huaca.
Como se puede apreciar en la figura, la línea que
va desde la esquina superior izquierda de la foto hasta casi la mitad del lado
derecho, es la línea del tren que iba a Chorrillos. Todo lo de arriba son las
chacras de lo que hoy es Santa Catalina a la derecha y Balconcillo a la
izquierda.
Y con esto no queda nada más que repetir lo que
nos dijera don David: aquí está la foto, “para que lo sepan los jovencitos
linceños…”










