Por Sócrates Araníbar Luna
El
1° de Diciembre de 1945 (fecha por confirmar) un grupo de adolescentes,
recién salidos de la niñez, vecinos de Lince, precisamente de la esquina donde
confluyen Francisco Lazo , Manuel Castañeda y Manuel Segura , las 5
esquinas linceñas, formaron lo que al paso del tiempo seria una de las más
emblemáticas instituciones deportivas del distrito: El Sport Lince.
Los fundadores...
Los
jóvenes ilusionados con un club con el cual sacar cara por Lince deportivamente
hablando eran, entre otros:
Roberto Carrillo,
Antonio y Emilio Ruiz, Jorge Gonzales, Manuel Ramos Junchaya, Juan Saldarriaga,
Humberto Mejía Borgoño, Oziel Araníbar Luna, Carlos y Santiago Masías Puente,
Guillermo Cruz, Carlos García, Moisés García Da Silva Pedro y Carlos
Seminario Bravo.
Como
todo cuadro de barrio que se precie de ser bien organizado se eligió por voto
secreto al primer Capitán, Don Oziel Aranibar Luna.
El
uniforme original era el verde olivo, obsequiado por Don Juan Velásquez, dueño de la botica que llevaba su apellido en
la esquina de Gálvez y Segura. Don Juan. Para quienes aún no están enterados, el
señor Velasquez fue el primer Alcalde del distrito de Lince. El primer
presidente del flamante club fue el Señor Benjamín Murata Centeno, más conocido como 'Bacanaire', padre de Eduardo y Enrique,
tremendos jugadores de la sexta cuadra de Emilio Althaus.
Este primer equipo fue sensación en el ambiente deportivo de todo Lince y
Lobatón. Su arranque fue arrollador, pues dio cuenta de cuanto rival se le ponía
al frente, debido a esto a la calidad de sus jugadores a quienes se les
calificaba como merecedores de jugar en la primera división.
Un pequeño cisma…
Algunos
de ellos fueron tentados por otros clubes, lo que provocó un cisma que
puso en peligro el futuro de la nueva institución.
A raíz de esta primera ruptura, algunos de sus integrantes formarían luego el
Sport México. Una verdadera pena para un grupo de muchachos que se habían
criado juntos.
La
reunificación se definiría en un partido donde el Sport Lince impuso
condiciones y donde prevaleció la amistad, lo que llevó a que la concordia volviera
a estabilizar el grupo.
En esta difícil
época, el verdadero gestor de la ansiada reunificación fue Don Emilio Ruiz,
quien sugirió formalizar la Institución para afiliarla a la Liga de
Fútbol de Lima.
Un equipo que nació campeón...
Para
el primer campeonato de la Liga de 1956, El equipo se reforzó con los también
vecinos del barrio: José Asca, Roberto Marchena, Alatrista, Cèsar Caro, Humberto Pacheco Odría "Huevo" y José ‘Pepe’ Bregante. El primer DT para esta lid fue Don Demetrio Díaz.
Estos muchachos de barrio lograron que el
Sport Lince se convirtiera en el primer equipo en toda la historia de la Liga
que lograra el campeonato en el mismo año de su inscripción, la cual fue el 16
de Octubre de 1,956
Los
integrantes de esta epopeya deportiva fueron:
En el arco Humberto
Mejia,
Línea defensiva: José
Bregante y José Asca de backs centrales; Santiago Masias y Carlos Masías como
laterales ;
Volantes: Oziel
Araníbar y Ayulo;
Delantera: ‘Jando’,
‘Huevo’ y Guillermo Cruz en las puntas, Moisés García y César Caro de
entrealas y como delantero centro Roberto Marchena.
Alternaban tambien en
el equipo campeón: Emilio Ruiz, Alatrista,
Agüero, Odría entre otros.
Nuevas hornadas…
Con
los años llegó la necesaria renovación con otros jóvenes como Juvenal Bravo, Ernesto Mejía, José Zavala,
Santiago Matta, Hildebrando Zambrano, Beto Aguilar, Pelón Díaz, Adrián Solís,
Zanatta, Riquelme, Carlos y Alfredo Hernández, Eduardo y Raúl Calle, Carlos
Luna, etc. es digno recalcar que los que trascendieron en el equipo
hasta casi los 40 años fueron Oziel Araníbar
Luna y Humberto Mejía Borgoño.
Beto
Mejía, un caballero a carta cabal…
En
esta breve reseña es del caso mencionar al Señor HUMBERTO MEJIA BORGOÑO, Beto, quien,
por su diligente y desinteresada actividad logró que el SPORT LINCE se mantenga
siempre activo en todo certamen realizado en Lince a lo largo de casi 60 años.
Sin
nuestro querido Beto, las familias Márquez y Ramos y el apoyo siempre activo de
Delia, Antonia e hijos, Manuel y demás integrantes de estas grandes familias,
la institución no hubiera logrado mantenerse activa en estas seis décadas.
En
lo personal me precio de ser amigo de Beto, de haber compartido con él, en la
cocina de su casa, tragos, confesiones, bromas, risas, tristezas y una
amistad a toda prueba, sin que haya una pizca de irrespeto en ninguna de las
dos direcciones. En estas líneas deben haber notado que no hay, a diferencia de
otras, bromas ni situaciones humorísticas y es que el momento no lo amerita.
(Continuará…)