sábado, 30 de mayo de 2015

PELOTA DE TRAPO

“Vos fuiste mi amor primero
aunque hayas sido de trapo...”
-José Cantero Verni-
Por esas casualidades que se dan de vez en cuando, a las que hoy se les llaman serendipia, llegó a mis manos un afiche de la película argentina Pelota de Trapo con Armando Bo. Subí el afiche a las redes y unos jóvenes lectores me preguntaron que cómo era eso posible. Ya los imaginamos frunciendo las cejas cuando les contemos que en nuestra niñez jugábamos con una pelota de trapo en las calles de Lince cuando no en los potreros de Santa Catalina.
Culo de gallina...
Mis hijos se reían cuando les explicaba que para que la humilde pelotita diera bote se le ponía al centro una pelota de jacks  y que al amarre final se le llamaba culo de gallina. Para que lo pudieran entender no tuve más remedio que elaborar una pelota con unas medias viejas de fútbol.
Nudo culo de gallina estilo africano
Aún así, no comprendían el hecho de que en los barrios pobres las zapatillas eran un sueño lejano; que nuestros padres nos regañaban cuando nos sorprendían peloteando con los zapatos de la escuela; que nos escapábamos para jugar descalzos; que los botines de fútbol sólo eran para los futbolistas profesionales; que nadie tenía plata para una pelota de fútbol Número 5 de cuero; que cuando la pelota caía en un charco su peso aumentaba al triple y manchaba las paredes del barrio. Y que aprendíamos de los mayores todo ese mágico ritual de fabricar una para jugar en potreros con vallas hechas con piedras o palos.
Hoy el hermano poeta argentino José Cantero Verni nos lo cuenta en sus tiernos versos nostálgicos. 
Manuel Araníbar Luna
PELOTA DE TRAPO
La canchita era de tierra
y la pelota de trapo,
con dos medias bien cosidas,
por Valdir el Uruguayo.
La de cuero era muy cara
no alcanzaban los centavos,
pero eso no impedía
ser feliz en un picado.
No había tarde que no fuera
a jugar con los muchachos,
correteando esa pelota
entre medio de los charcos.
La pelota era el recreo
que nos daba el entusiasmo,
que brillaba en nuestras vidas
como estrella en el espacio.
Querida y vieja pelota
si te habremos dado palos,
yo te llevo bien adentro
aunque no hayas rebotado.
Si parecía que latía
todo su cuerpo sin gajos,
con un corazón gigante
por el potrero bailando.
Los chicos de la otra cuadra
un día nos desafiaron,
para jugar un domingo
a la mañana temprano.
Eran siete contra siete
por el tamaño del campo,
con cuatro piedras bien grandes
para marcar los dos arcos.
El siete de nuestro equipo
tenía en el arco a Gagliardo,
Cervantes, Pando y Ludueña
en la defensa parados.
El Santiagueño Brizuela
que lo apodaban «El Ancho»,
que junto al Negro Mendieta
formaban el mediocampo.
Y arriba solito y solo
con esa chapa de guapo,
el gran Oriental Valdir
que nunca aflojaba un tranco.
Ese partido quedé
como suplente en el banco,
mirando cómo jugaban
aquellos siete muchachos.
No se jugaba por tiempo
ese domingo temprano,
el triunfo sería del cuadro
con ocho goles marcados.
No había ningún referí
para soplar el silbato,
ni líneas que lo ayudaran
con banderín en la mano.
Iba y venía la pelota
sin rebotar en el campo,
con catorce carasucias
correteando sin descanso.
La pelota era la reina,
señora del escenario,
aquella simple pelota
que sólo era de trapo.
Se jugó aquel partido
con gran fervor y entusiasmo,
por esa alegría del fútbol
que no importó el resultado.
Aquella pelota nuestra
que a pesar de tantos años,
en la cancha del recuerdo
de punta le sigo dando.
Querida y vieja pelota,
pelota de nuestro barrio,
vos fuiste mi amor primero
aunque hayas sido de trapo.

José Cantero Verni

domingo, 1 de febrero de 2015

LOS SÁBADOS DE MI INFANCIA EN LINCE

Por Sheila Ráez Kuan.


Era sábado al medio día, me dirigía por Javier Prado desde San Borja con dirección a San Isidro para una reunión urgente, pero una de esas terribles congestiones de tránsito me obligó a desviar mi ruta y tomar una vía  alterna. Volteé a Canadá con dirección a Lince. Hacía muchos años que no pasaba por ahí, crucé el puente de la Vía Expresa y  observé un letrero:


AVENIDA JUAN PARDO DE ZELA


Entonces resplandeció un flash en mi mente: "Pardo... sábado... Lince... mercado..."   Las imágenes agolpaban en mi memoria, y el cúmulo de recuerdos me obligó a disminuir la velocidad del auto, lo cual causó un alboroto  en el cruce con Iquitos: los taxistas bocineaban de lo lindo, los cobradores de combi me insultaban, los transeúntes desconcertados no sabían qué era lo que sucedía. Volteé para Iquitos y cuadré el auto. Miré el espejo retrovisor.


Ahí me miraba una niña de trenzas y cerquillo en cuyo rostro destacaba una sonrisa con un diente de leche menos. Esa niña era yo, una flaquita de siete años con zapatillas rosadas y una mochilita floreada donde guardaba mi muñeca, mi peineta y un espejito donde me miraba para arreglarme el cerquillo.


Los Pasteles en la esquina...
En aquella época vivíamos en la avenida Juan Pardo, cuadra 3 -porque no se llama José Pardo-, allí estuvimos hasta mis nueve años. En la esquina de mi casa, justo en la esquina de Merino con Pardo, había una pastelería, en realidad sólo era panadería pero hacían unos pasteles espectaculares. El relleno de los alfajores, las milhojas y los cachito era un alucinante manjarblanco. Los sábados por la tarde comprábamos buena cantidad de esos deliciosos pasteles. Creo que  eran comparables a los de la pastelería Belgravia  y que el día de hoy tienen el mejor pan baguette dulce de todo Lima, porque se le acaba en dos horas.


El pollo del tablón.
Casi todos los sábados comíamos pescado que comprábamos en el mercado. Pero a veces se nos antojaba el pollo. En la avenida Pardo habia una pollería  -creo que aún existe- que si no me equivoco se llamaba Pollería El Dragón, allí se preparaba un pollo recontra rico con sabor a chifa y lo que más me gustaba eran los pedacitos del pollo que quedaban en la tabla. Lo  explico: el chino, siempre sonriente y servicial,  cortaba el pollo en una especie de tablón redondo de madera  donde cortaba los pollos a golpes de hacha, pero sobre  ese tablón siempre quedaban trozos pequeñitos de pollo. Era una delicia meter los dedos y agarrarse uno que otro pedacito de pollo. Y luego las carcajadas al regresar las dos o tres cuadras del trayecto a mi casa chupandome los dedos y oliendo a pollo.


El jugo y la bicicleta...
Los sábados por la mañana empezaban los ajetreos para abastecer el hogar con abarrotes para la siguiente semana. Mi mamá agarraba el coche de las compras y nos íbamos al mercado Lobatón caminando más o menos unas seis cuadras. Y entonces venía lo mejor de todo, lo que más me gustaba al finalizar las compras. Antes de regresar a la casa, nos deteníamos en una de las juguerías representativas del mercado Lobatón para comer un rico queque de naranja y un delicioso jugo surtido. La dueña del negocio siempre nos regalaba medio vasito de yapa.


Y recuerdo que aprendí a montar bicicleta en la plaza Pedro Ruiz Gallo, un parque enorme adornado por la iglesia de Santa Beatriz y la municipalidad. El parque no estaba  tan arreglado como ahora, pero recuerdo que ahí me llevaba mi mamá para montar una bicicleta de adulto a mis escasos siete años. Imaginense lo fuerte que fue ese entrenamiento. Pero una tarde sufrí una caída. A mi asustada madre la ayudó a levantarme una señora cuyo rostro me era conocido. Era la dueña de la juguería del mercado.


¡Uf, cuántos recuerdos! ¡Zuuum!l el zumbido del celular me trajo nuevamente al 2015. Tuve que regresar nuevamente a Javier Prado. Y ya no me alcanzó el tiempo para recorrer nuevamente las nueve cuadras de la avenida Pardo, la Plaza Ruiz Gallo, la panadería, la pollería  y el mercado de Lobatón. ¿Estarán todos ellos aún allí? Uno de estos días volveré para agradecerle nuevamente a la señora del mercado por su ayuda...y por los jugos sabatinos.



martes, 4 de noviembre de 2014

TITO ELÍAS, LA MAÑA Y LA VELOCIDAD EN LA DEFENSA CELESTE

Por Manuel Araníbar Luna
Tito Elías y el autor de la nota.
Las líneas de retaguardia del Sporting Cristal han sido de la mejor calidad por fuerza y técnica durante varias generaciones. Una de las mejores líneas defensivas cerveceras fue la de la década del sesenta conformada  por cuatro jugadores de real valía: Eloy Campos, Orlando De la Torre, Fernando Mellán y Roberto ‘Tito’ Elías.
Nacido en el criollísimo distrito de Lince el 7 de junio de 1940, en el día de la bandera, Roberto Elías Millares, Tito para todo el mundo, perteneció a las filas del Sporting Cristal desde el año 58. Debutó en el equipo de primera a sus escasos 20 años en el año sesenta. Ingresó aún adolescente al equipo de La Florida, debutando el año 60 en la banda izquierda en reemplazo de nada menos que a Dante “Loco” Rovay. En un inicio alineó en línea de tres con don Alberto Del Solar (+) y teniendo al centro a Orlando Chito De la Torre que había reemplazado a Chemo Ruiz. Más tarde se integraron su compadre Eloy Campos y Fernando Mellán para completar la infranqueable muralla celeste. Surgió así una nueva generación de marcadores que  demostraron que para atravesar sus líneas había que entrar con tanqueta y canillera a prueba de machetazos para luego salir en  ambulancia acompañados de un traumatólogo.
De aquella línea defensiva celeste de los sesentas, Tito era el más técnico, lo que no quiere decir que tuviera pierna de terciopelo. Es que tenía una amplia gama de mañas y recursos para quitarla con oficio, con conocimientos que sólo se dan con  la experiencia. Tito sólo aplicaba la fuerza si el delantero de turno se le enfrentaba en plan respondón o bronquero.
El rey de la velocidad…
Sería injusto completar esta estupenda  ficha técnica sin mencionar otra de sus principales virtudes, la velocidad. Sporting Cristal a inicios de los sesenta tenía a dos laterales que dejaron escuela para los carrileros de hoy en día, ellos eran Roberto “Tito” Elías y Eloy Campos. Ambos eran verdaderos fondistas que se recorrían las bandas acompañando a sus delanteros en el ataque y regresando a todo cuete a cubrir su ala. Ni bien quitaba pelota, Tito habilitaba a don Alberto Gallardo, su puntero izquierdo, y lo acompañaba hasta concretar los ataques. Sabía muy bien entrar en diagonal y centrarla con curva.  Es de ley reconocer que el rey de la velocidad de los sesentas en el Sporting Cristal y en el fútbol peruano era don Roberto Elías Millares. En la extraordinaria selección de México 70’ Tito venció en carreras a grandes velocistas como Eloy Campos, Alberto Gallardo, Julio Baylón, Andrés Zegarra, J. J. Muñante y Cachito Ramírez.
Asimismo hay que subrayar su intuición para adivinar las intenciones de los delanteros, Tito manejaba un sistema original de quitarla y que hoy se toma como cosa normal. Era él quien le hacía el amague al delantero, haciéndole  creer que se aventaba a quitársela, y cuando el delantero la enganchaba para uno de los dos lados, ya Tito le había leído las intenciones y estaba quitándosela con toda facilidad. Y si el delantero se la picaba para llevárselo a la carrera, Tito lo sobrepasaba en un par de trancos. Es que no sólo era el rey de la velocidad en las bandas, también su velocidad se daba en los  reflejos. Los integrantes del comando técnico se sorprendían de su pique en el arranque en carreras de cien metros planos en la pista de ceniza. Milésimas de segundos después de lanzar la voz de inicio de la carrera, ya Tito le había sacado una ventaja de diez metros a sus rivales.
Con el cintillo de capitán…
Tito Elías y Jorge "Gato" Vasquez vivieron en Lince
Por su corrección y su conducta intachable (nunca recibió amonestaciones y casi nunca salió expulsado), a solicitud de doña Estercita Grande de Bentín se le concedió el honor de llevar en el brazo la cinta de capitán durante varios años luego del retiro de don Alberto Del Solar.  “Doña Estercita nos quería como a sus propios hijos. Ella nos arengaba antes de los partidos, inculcándonos que pusiéramos fuerza y coraje. Yo creo que de ahí viene el grito de ‘Fuerza Cristal’”, declara Tito quien también integró la selección de México 70’ a la cual renunció por motivos personales.
La huacha a Pelé…
Cuando Santos Pelé llegó a Lima con su constelación de estrellas  Gilmar, Lima, Zito, Mengalvio, Dorval, Coutinho, Pelé y Pepe para uno de los estupendos cuadrangulares internacionales de verano en los que jugaban versus el  once celeste, Pelé, en la cúspide de su gloria, con dos mundiales ganados, ante las narices  de sus compañeros y la estupefacción de cuarentaicinco mil almas jamás olvidará la huacha que le hizo Tito. El rey del fútbol había dejado como estatuas a varios jugadores celestes en rapidísimas paredes con su compadre el gordito Coutinho, pero  en el último toque la pared le salió demasiado larga y llegó a los pies de Tito. Como Pelé llegaba con toda la viada de un auto de carreras, y viendo que Tito hacía el ademán de reventarla de derecha a cualquier sitio, Pelé abrió sus piernas para planchar la bola, pero en lugar de ello, Tito se la cambió a la zurda y le hizo una escandalosa huacha que lo dejó en ridículo, levantó la cabeza y se la entregó a Alberto Gallardo. El público se rindió ante la extraordinaria exquisitez de Tito y lo premió con una cerrada ovación. Al terminar la jugada al otro lado de la cancha, el rey lo palmoteó para felicitarlo. Honor al mérito.

Tito y su línea defensiva.
“Los delanteros rivales se asustaban con las carretillas de mi compadre Eloy Campos, le corrían al gesto  asesino de Orlando  Del  Torre y a la brusquedad de Fernando Mellán. Entonces venían por mi banda y yo se las quitaba sin problemas. Sólo los rascaba cuando me sobrepasaban o cuando me querían trabajar de labia”.

Tito y una sugerencia para la directiva

“Hagan algo para que este equipo salga adelante, porque cada día estamos peor. Pienso que la directiva debe buscar que compenetrarse con los jugadores antiguos -como es el caso de los de mi época- para que estos chicos de ahora que tienen grandes condiciones representen al futbol peruano y al Sporting Cristal…”

miércoles, 8 de octubre de 2014

LA PORTOLA MISTERIOSA

Por Sócrates Araníbar Luna.
Bajo el caliente sol de marzo, sentados a la vereda  de la esquina de Chin Chin, cuadra 15 de Francisco Lazo, (ubicada al final de la vereda de esta foto), Enrique y Eduardo Murata, Carlos Ramos Velit, el Chino Ricardo Loo, Luis Zevallos  y yo (tremenda sarta de vagonetas) conversábamos de fútbol. Volteando de Manuel Segura, arrastrando los pies al filo de la pared y silbando el tango “Tomo y Obligo” se nos acercó Carpayo, gran personaje de Francisco Lazo.
Muchos tragos y pocas pulgas…
Carpayo era tarapaqueño y al igual que mi padre también había llegado a Lima expulsado de Chile. Como lo comenté en anterior crónica, don Carpio -Carpayo para todo Lince-, era zapatero remendón, hábil con la chaira y hombre de muchos tragos y pocas pulgas, a tal punto que ya le había dado chamba a varios cirujanos de la Asistencia Pública. Sin embargo, no todo era negativo en él: era un temible jugador de damas y ajedrez; gran conversador, gustaba relatar a los muchachos sus correrías infantiles en su natal Tarapacá, además no ocultaba su apego a los animales. Engreía a perros y gatos y, en la época del auge anchovetero de los sesenta, sorprendió a todo Lince con su amor por los pelícanos. Cierta tarde uno de los sorprendidos, don Miguel Hitotsuishi, famoso fotógrafo linceño, lo inmortalizó alimentando a los pobres palmípedos en un par de fotos que fueron publicadas en los diarios de entonces, una de las cuales encabeza esta nota.
¿Vegetariano? hummm…
Las malas lenguas del barrio se preguntaban si Carpayo era vegetariano porque jamás se acercaba a los puestos de carniceros o polleros.
- Verdurita nomás compra, causita -nos decía el verdulero  Machahuay, tremendo personaje de la paradita de Lince, precursor del cholo acriollado y que se vestía a lo hippie y hablaba jerga.  
- Pa’ qué va a comprar carne –respondía Don Juan Bastos, el carnicero del barrio-, si tiene una granja de pelícanos.
La Portola misteriosa…
Sonriente y chaposo, quizás por los efectos de su infaltable cuartito de “salta patrás”, aquel mediodía Carpayo nos invitó a almorzar. Según él, el menú era Portola y arroz con pato. El Chino tenía sus dudas y con toda la concha del mundo que se manejaba nos preguntó:  
- ¿será Patiño o pelicaniño?
- ¿Qué diferencia hay?, ambas aves son palmípedas -, respondió mi compadre Carlos con esa chispa que Dios le dio.  
- La Portola la abro yo, no vaya a ser tripa de pescado- terció Eduardo.
Juro que, temeroso de llevarme un chasco, no fui al almuerzo alegando una cita impostergable, pero al día siguiente Luis Zevallos asegura que vio a Los Cuatro Fantásticos: Enrique y Eduardo, Carlos Ramos y el Chino Ricardo saliendo del llonja de Carpayo escarbándose los dientes con palitos de fósforo.

Y hasta ahora sólo Dios sabe si comieron pato, pelícano o -en lugar de Portola- tripa de pescado entomatada...

martes, 7 de octubre de 2014

HECTOR LAVOE Y PABLO ESCOBAR, LA ANECDOTA QUE SE OCULTÓ…

Por Manuel Araníbar Luna.
Jamás lo volveremos a ver en persona tal como lo disfrutamos en la Feria del Hogar. Nos referimos a Héctor Pérez, más conocido en todo el mundo hispano como Héctor Lavoe. Un día 30 de setiembre no dio su primer grito de recién nacido: sólo cantó. Y sólo la muerte impidió que lo siga haciendo. Aquí una anécdota que se sigue propalando por Radio Bemba, es decir, de boca en boca.
Un taxista se lo relata al cronista colombiano Juan José Hoyos de la siguiente manera:
"había pasado la medianoche cuando, de un extremo de la carretera, saltó un hombre vestido con frac y con los pies descalzos. Se veía que estaba asustado y el chofer no pudo evitar detenerse. El hombre le pidió que lo llevara a su hotel. Le contó que había estado cantando en una fiesta de mafiosos y que la cosa se había puesto fea, que iba sin un dólar y que su nombre era Héctor Lavoe".

Difícil de creer. El chofer estaba convencido de que se trataba de un embuste y le pidió pruebas: 
 - Me va a tener que cantar “Yo soy el cantante” si quiere que lo lleve al hotel -, dijo el taxista. El hombre que ya estaba dentro del auto pareció molestarse:

- Mi pana, ¡pero si por eso fue el problema! ¡Un tipo de esos me hizo repetir como diez veces esa canción, amenazándome con una pistola! ¡Y yo me mamé y le dije a la orquesta no canto más, apaguen los equipos!.
El taxista insistió, le recordó al delgado hombre de sastre que le estaba haciendo un favor al llevarlo sin cobrar y, cuando se dio cuenta, estaba escuchando una voz de otro mundo: 
“Yo soy el cantante / que hoy han venido a escuchar / lo mejor del repertorio a ustedes voy a brindar. / Y canto a la vida / de risas y penas / de momentos malos / y de cosas buenas”. 

Ya no había dudas. Era Héctor Lavoe .

A LAS BALAS ME REMITO
La anécdota, que podía haber pasado como uno de esos cuentos con los que los taxistas nos hacen ameno un viaje largo, tomó elementos de realidad cuando algunos de los miembros de la orquesta de Lavoe dieron su testimonio.
Eddie Montalvo, el conguero del grupo, recordó que el contrato para tocar frente a Pablo Escobar lo había gestionado Larry Landa, un empresario artístico muy ligado al mundo del narcotráfico, que de acuerdo a este Lavoe y compañía debían tocar hasta las dos de la mañana, pero que a Escobar se le dio por extenderlo hasta las seis de la mañana. Así lo declara:
“Cuando fueron las dos de la mañana, Héctor le dijo a la banda que pararan. El organizador los amenazó a punta de pistola para obligarlos a continuar cantando. Quería que Héctor repitiera Yo soy el cantante. Ismael Rivera se envalentonó y los guardaespaldas también. Hasta que los llevaron a un cuarto pequeño que cerraron con llave el resto de la noche (...) Después de una hora, Héctor rompió una ventana y con la ayuda de los otros músicos salieron uno por uno por ahí, sin sus instrumentos, en la oscuridad y con miedo. Por treinta minutos se resbalaron, se cayeron, hasta que salieron a la carretera”.

Y así fue cómo Héctor Lavoe terminó en el taxi del narrador de esta historia un día de enero de 1981. Pero allí no acabó: al día siguiente del incidente un desconocido visitó a Héctor y su banda en el hotel donde se hospedaban. Les dejó un cheque, los pasaportes que les habían decomisado, los instrumentos retenidos y las disculpas respectivas.

sábado, 4 de octubre de 2014

MELITON CARVAJAL, VIDA Y MILAGROS.

Por Manuel Araníbar Luna
No, esto no va a ser un discurso de los que escuchábamos todos los años en el patio del colegio de mi infancia. 
Nada más aburrido que aquella cantaleta de todos los días, un ritual  un poco menos soporífico que la misa dominical y las ceremonias de la primera comunión. 
Lo que sucede es que  en mi colegio que lleva el nombre del héroe, jamás supimos nada de su vida ni hallamos una imagen tan clara de él.  A pocos días de conmemorarse un año más de la gesta del Combate de Angamos, comos linceños y carvajalinos, les dejamos esta pequeña biografía que hemos hallado en las redes sociales. La transcribimos tal cual la hemos hallado, sin correcciones.

Manuel Melitón Carvajal Ambulódegui
(Lima, 10 de marzo de 1847 - † idem, 19 de septiembre de 1935), fue un marino peruano que formó parte de la tripulación del reconocido monitor Huáscar, participando en todos los combates del mismo durante la Guerra del Pacífico.
Fue herido y tomado prisionero en Angamos. Convertido desde entonces en un héroe viviente, incursionó en la política, sin dejar de servir en la marina. Participó activamente en la Reconstrucción Nacional y en la recomposición de la flota naval del Perú, contribuyendo de gran manera al desarrollo nacional, con notables contribuciones en las especialidades de cartografía y comunicaciones.
Fue diputado del Congreso de la República por Andahuaylas (1883); ministro de Hacienda y Comercio (1894), ministro de Guerra y Marina (1900, 1901-1902 y 1913-1914), presidente del Consejo de Ministros (1914) y segundo vicepresidente de la República (1915-1919).
Un colegio nacional (antigua Gran Unidad Escolar) ubicado en el distrito de Lince lleva su nombre, en su honor.


jueves, 16 de enero de 2014

Historia del Club "Alianza Libertad Lince"

Escribe: Luis Valverde Pando

Corría el año 1928 y en lo que hoy es el distrito de Lince se habían edificado pocas viviendas. Se le conocía como la Hacienda Risso, anexada al fundo Lobatón. Sin embargo, algunos ya lo identificaban como Lince. La historia dice que recién se llegó a consolidar como distrito el 18 de mayo de 1936 por Ley N° 8281 promulgada por el Congreso Constituyente bajo la presidencia del Dr. Clemente Revilla y siendo su primer Alcalde el Sr. Juan R. Velásquez.

Sin embargo, ocho años antes de este acontecimiento el 9 de febrero de 1928 ya había nacido el Club "Alianza Libertad Lince", teniendo como sus fundadores a un grupo de jóvenes linceños amantes del fútbol, que por aquella época utilizaban el terreno donde hoy se ubica la Plaza Pedro Ruiz Gallo, como campo de fútbol. Años mas tarde también lo hicieron en otro escenario deportivo conocido como la cancha de "Maquilón" la cual se ubicaba al final del Jr. Francisco Lazo.

TODOS ERAN INTIMOS

Estos jóvenes deportistas acordaron fundar una institución tras una reunión llevada a cabo en la casa del recordado zapatero Carpio, ubicada en la Cdra. 15 del Jr. Francisco Lazo. Luego de deliberar cual sería el nombre que llevaría la nueva flamante institución, fue finalmente Francisco Jara, quien lo bautizó como "Alianza Libertad Lince". Jara alternaba por aquella época como puntero derecho en el Club "Alianza Lima" y como gran parte de los jugadores "Intimos" también vestían la camiseta del cuadro de Lince fue un factor decisivo para darle dicho nombre y posteriormente contar con su local en el Jr. Bartolomé Herrera 625.

COMIENZA A CRECER

Era tal el entusiasmo de sus directivos que al poco tiempo y al contar con un buen plantel deportivo, deciden afiliarse a la Liga de Fútbol de Lima-Cercado (fundada en 1912) para competir oficialmente en el torneo de Tercera División Amateur. Al poco tiempo consiguieron el ascenso a Segunda Amateur para después ascender a la Primera Amateur. Los viejos aficionados linceños y sobre todo los hinchas de este decano Club recuerdan con orgullo y alegría cuando en al año 1947 ganó el famoso campeonato Interbarrios de Fútbol Lima y Callao que organizo la Revista "Golazo", que dirigía el recordado periodista Víctor Rodríguez Leyva (VARLEYVA).

SIETE RELAMPAGOS

En la década del 50´ esta prestigiosa institución ganó durante siete años consecutivos los campeonatos relámpagos que organizaba por Fiestas Patrias el Consejo Distrital de Lince. Otra de sus grandes campañas que se recuerda aconteció en el año 1960 cuando se consagró como campeón de la Primera División de la Liga de Futbol de Lima, llegando a disputar el ascenso a la Segunda Profesional con los Clubes "Telmo Carbajo" del Callao y el "Association Chorrillos" de la Liga de Balnearios. Entre sus antiguos dirigentes podemos destacar a: Andrés Borgoño, Alfonso Villanueva, Moisés Corrales, Juan Itami, Carlos Seminario, Juan Lártiga, Manuel Cornejo, Jorge Pando, Enrique García y Pedro Alfaro entre otros; quienes brindaron su valioso aporte.

GRANDES FIGURAS

A lo largo de su vida institucional numerosos cracks vistieron su camiseta para luego emigrar a equipos de la orbita profesional entre quienes podemos destacar a: "Gallareta" Luna (Mariscal Sucre y Selecciones Peruanas), Carlos Tovar (Universitario y Selecciones Peruanas)), Fernando Muro (Alianza Lima), Amador Muñoz (Mariscal Sucre), Carlos Lecaros (Carlos Concha), Alfonso Lártiga (Carlos Concha), Salvador Goyeneche (Mariscal Sucre), Carlos Muñoz (Ciclista Lima), Miguel Velásquez (Alianza Lima), Rafael Noé (Deportivo Municipal), José Custodio (Alianza Lima), Hugo Sotil (Deportivo Municipa y Selecciones Peruanas), Orlando Guzmán (Deportivo Municipal), Samuel Eugenio (Universitario), German Colunga (Deportivo Municipal y Selecciones Peruanas) y Luis Sales (Mariscal Sucre) entre otros.

GRAN DIRIGENTE

Sin duda el dirigente que más se identificó con el Club "Alianza Libertad Lince" y quien trabajo por más de 60 años brindando su valioso aporte y llegando a constituirse como todo un ejemplo dirigencial, fue el también recordado Jorge Pando Elías (delegado).
En vida recibió números homenajes, siendo distinguido con medallas, diplomas y platos recordatorios tanto por el Consejo Distrital de Lince así como también por la Liga Provincial de Fútbol de Lima, en merito a su invalorable aporte en bien del deporte nacional.


A través de LINCE Y LOBATON queremos testimoniar nuestro reconocimiento a todas las personas que han hecho posible mantener con vida al Club "Alianza Libertad Lince", institución decana de nuestro distrito que este año (9 de febrero 2014) estará cumpliendo sus 86 años de fundación. Su trayectoria la ubican como una entidad ejemplar en el distrito puesto que también se recuerda la labor social que cumplió mediante su recordado Comité de Damas, quienes en Fiestas Patrias y Navidad, siempre se preocuparon en hacerles llegar víveres y juguetes a las familias más necesitadas.


Felicitaciones y siempre permanecerá en el recuerdo de todos los linceños esta querida institución que dio mucho prestigio deportivo a nuestro distrito.

Artículo publicado el 02 de setiembre del 2003 en la pág. "Ayer, Hoy y Siempre" del Diario "Todo Sport" por Luis Valverde Pando.